Bajar de peso, salir de deudas, pasar tiempo con mi
familia; son algunos de los sueños más comunes que pasan por nuestras mentes;
con frecuencia por años y a veces parecen inalcanzables.
Ocasionalmente nos toparemos con individuos excepcionales
que los logran, ¿Cuál es la diferencia? ¿Cuál es el elemento particular que
lleva a algunos a convertir sus sueños en realidad mientras otros los dejan
siempre en el reino de la imaginación?
Existe un mundo alterno al de nuestra imaginación, un
lugar en donde todo puede tomar formas sorprendentes, este es un mundo que no
esta tan lejos de su alcance: es el mundo de lo escrito.
Desde siglos hemos conocido el poder de la palabra
escrita. Antes de mudarnos solicitamos un contrato de propiedad o
arrendamiento, para todo intercambio monetario pedimos una factura o
constancia; los abogados dicen mucho que “la palabra se la lleva el viento”, esta frase también es aplicable a nuestras
ideas e intenciones.
Para poder llevar entonces nuestros sueños a una
realidad, debemos primero de manifestarlos en una frase poderosa fijada sobre
un medio que no lo distorsione en el tiempo: La M.E.T.A. Escrita.
Sin embargo poner sobre papel “Bajar de Peso” tiende a la
inacción, se convierte en un punto de ansiedad y no en una fuente de motivación
e inspiración. Para que la M.E.T.A escrita pueda darle movimiento al sueño debe
de tener algunas propiedades:
Debe ser Medible:
Los gerentes de proyecto dicen: “lo que no es medido no puede ser
controlado”; Al aclarar “Subir las
ventas” y cambiarlo por “Subir las
ventas 3%” inmediatamente crea un sentido de propósito y claridad que permite
analizar cómo vamos en el camino.
Debe ser
Específica: ¿Bajar de Peso? ¿en dónde? No es lo mismo perder cintura que perder
grasa corporal o tonificar masa muscular. Todos tienen pasos, dietas y
esfuerzos diferentes. Medible y Especifico sería: “Rebajar 5Kg de grasa enfocado
en el área abdominal”
Debe tener Tiempo:
Sin una definición clara de tiempo, no podemos conocer nuestros márgenes de
acción, “salir de deuda” puede ser mañana, en dos semanas o tres años. Sin una
definición clara es difícil cuantificar la cantidad de esfuerzo que debe ser
usado, por ejemplo: ”Rebajar 5Kg de
grasa enfocada en el área abdominal en 4 semanas”
Debe ser
Alcanzable: Mi padre me dijo una vez que siempre tratara de alcanzar las
estrellas pero que nunca despegue los pies del suelo; una meta que nos rete
pero no nos desanime es vital para un desempeño efectivo, “Salir de toda mi
deuda antes de que termine el mes” puede ser inalcanzable con sus recursos
actuales y el plantear una meta de este estilo puede ser el peor obstáculo que
se encuentre en su camino.
Así que recuerde, una
M.E.T.A.: Medible, Especifica, a Tiempo y Alcanzable, escrita en un
lugar donde la pueda ver y recordar con frecuencia es clave para convertir sus
sueños en realidad.
Se recomienda soñar despiertos
Dicen los científicos y los expertos en conducta humana, que soñar es recomendable y beneficioso para nuestra salud mental, para sostenerse entre tanto vaivén al que estamos sometidos, como un punto de enlace, con la infancia de la que nunca debemos alejarnos y sobre todo, como motor indiscutible para la creación.
Nuestros mejores momentos, días y épocas, han sido a la espera de que el sueño cargado de esperanza, porque nunca viaja solo, se cumpliera, y esos momentos previos a su realización, han sido quizás, los de mayor disfrute.
En el sueño, todo está dentro del campo de lo posible.
Walt Disney, un soñador por excelencia, tenía en su lugar de trabajo, un espacio decorado con imágenes, dibujos, bocetos, ideas y conceptos que él llamaba “ el rincón para soñar”.
De ese cuarto, dedicado a dar rienda suelta a la imaginación, saldrían las películas de cuentos, con los que disfrutamos varias generaciones, a pesar de la parte moralista y lacrimógena, que siempre llevaban, hoy en día, son clásicos de la animación.
Del sueño, nace la creatividad, es su motor de arranque y alimento indispensable, de él, se nutre dando paso después, a la innovación, en todos los campos cognitivos de la mente humana.
Dicen, que de la pregunta ¿y si?, nació la ciencia ficción y tantas obras científicas y artísticas, en que sus autores simplemente, se dieron el permiso de soñar y después, utilizar los sueños, como herramientas maravillosas para llevar sus proyectos a la práctica.
Del acto creativo, podemos distinguir tres fases fundamentales para que se realice: el primero, seria soñarlo sin restricciones, sin miedo, aplicándonos el hecho de que somos seres ilimitados, en nuestra capacidad de pensar y crear mundos paralelos a la realidad.
El segundo paso, sería la etapa realista, aquella en que la razón entra en el juego, junto a la lógica y el sentido común, que nos advierte de lo posible y realizable, nos concreta poniendonos los pies en tierra.
Y la tercera fase, seria aquella, en que se lleva a la práctica, materializando el sueño, haciéndolo nuestro, propio, luchando por él, apartando el miedo, sin desistir.
Y si nos equivocarnos, no sentir la batalla perdida, admitir el hecho de haber encontrado otra manera de ver las cosas, otro camino, aunque este, no nos sirva para nuestro proyecto o meta. De cuantos proyectos desviados de la idea original, no nos ha beneficiado la ciencia, la farmacopea, etc.
La edad más creativa del ser humano, está entre los 2 y los 4 años. Las redes de neuronas, con que trabaja nuestro cerebro, se activan unas con otras, provocando autenticas marejadas de ideas. A partir de los 7 años, disminuye esa capacidad, aunque seguirá presente en todo nuestro desarrollo.
Sin restricciones, el cerebro es ilimitado, pero después con el crecimiento, vienen las limitaciones sociales, ambientales, culturales; zancadillas y represas al hecho humano por excelencia de la creatividad. Siempre es más dócil y manejable, el individuo que sigue los lineamientos sin rechistar, establecidos por los intereses de otros.
Shekespeare, dijo una vez : “estamos hechos de la misma materia de los sueños”, somos sueños, que hay que desarrollar y construir, aunque también tengamos la alternativa, de quedarnos viviendo dentro del sueño o de sus alrededores…
Realizar los sueños, un desafío posible
Soñar
orienta la brújula de nuestra vida, da sentido a las acciones que emprendemos
para mejorar nuestra calidad de vida cuando nos animamos a vivir plenamente y
en congruencia con nuestras necesidades.
Realizar los sueños, un desafío posible
El comienzo de un nuevo año
Normalmente todos los seres humanos siempre a principios de
un año, buscamos un motivo para detener la marcha, examinarse y atreverse a
soñar, a fin de poder alcanzar nuevos objetivos.
Todos son proyectos y sueños que más allá de su
envergadura dan sentido y dirección a nuestras vidas.
Los sueños son proyecciones personales
que surgen justamente de la necesidad de vernos mejor de lo que estamos. La
imaginación comienza, de alguna manera, a jugar en nuestra mente, poniendo en
acción nuestras ideas, deseos y sentimientos
Si
bien todos soñamos y deseamos mejorar nuestra realidad, también es cierto que
muchas veces los sueños quedan relegados y adormecidos. ¿Por qué nos cuesta
ponerlos en marcha?
Hay
personas que sueñan majestuosamente, creando en sus sueños una fantasía con
ingredientes que jamás formarán parte de su realidad. ¿Por qué?
Por dos
razones: porque se trata de un proyecto imposible y porque jamás se pondrán en
acción para generar el éxito de esa situación creada en su mente. Vuelcan toda
su fuerza en la fantasía, pero no ponen esa energía en su accionar.
También
puede surgir un bloqueo para ponerlos en acción, por el miedo al fracaso, a ‘no
poder’ concretarlos, o por el miedo a que alguien nos juzgue de mala manera.
A
veces, hay sueños que quedan solo en la fantasía por tratarse de imaginaciones
sin base real. ¿Por qué no se concretan? Por falta de energía (en general,
conectada con falta de esperanza, es decir, por no ver el bien como posible),
por incapacidad de poner los medios necesarios o de aliarse eficazmente con
otros, por no animarse a enfrentar los obstáculos (por sentirnos derrotados
antes de luchar o por tener baja autoestima) y por falta de tenacidad.
Según
los especialistas, la solución para soñar con los pies en la tierra viene de la
mano de tener metas claras y ser realistas. "Los sueños son el combustible
que necesita nuestra vida para ponernos en acción. Somos lo que creemos que
somos, tenemos lo que creemos que podemos y consideramos tener.
Por eso, es
importante revisar nuestra estima personal para buscar un punto intermedio y no
caer en el dejar de desear o, por el contrario, hacerlo con delirios de
grandeza que pueden llevarnos a la frustración cuando lo que anhelamos no se
concreta, además
de tener clara la meta, es imprescindible reconocer los propios talentos y
tener presentes las carencias a fin de poder buscar apoyo en aliados clave para
cada propósito.
Cuando
el sueño pasa la simple categoría de sueño para transformarse en un proyecto,
se ha dado el primer paso para su concreción. "A partir del proyecto,
tendremos claros los pasos a dar, los recursos que necesitaremos, los aliados
con que contaremos... y también las dificultades que deberemos sortear. Y lo
más importante es que debemos desarrollar un atributo imprescindible: la
constancia. Sin ella, nada importante se alcanza. La constancia, la paciencia y
la tolerancia a la frustración son las principales aliadas para que un sueño
importante se haga realidad.
Ser
realista con uno mismo, no considera conveniente poner límites al sueño en sí.
"No poner ningún límite, buscaría el bien que cada proyecto encierra, y
una vez claro este punto, los medios le darán el grado de realismo necesario.
Pensemos, por ejemplo, en la posibilidad de poder hablar y verse, a través de
los medios de comunicación, con personas que viven en otro continente. Esto es
posible gracias a que alguien se atrevió a imaginarlo y soñarlo. Si no, habría
sido solo ciencia ficción.
Encontrar
el sentido particular de cada vida a través de los sueños, deseos y proyectos.
"Cuando se hace eso, eso para lo cual no hay reemplazo (tocar una canción,
educar un a hijo, besar a la persona amada, respetar el espacio compartido,
pasar la mano sobre la herida del otro, preguntar en qué podemos ayudar, ser
honestos y conscientes en aquello que hacemos, gobernar con honestidad, jugar
sin trampas, abrir la puerta al diferente, plantar un árbol, cocer el alimento
que compartimos, en fin, tantas cosas), no es tan difícil descubrir, sin
proponérselo, ese instante, ese segundo que vale una eternidad, ese segundo por
el cual toda la vida, dure lo que durase, tiene sentido, valió la pena ser
vivida, no será polvo que se pierda en la nada.
Soñar
es una manera de vivir. ‘Ser feliz es quererse y
tener proyectos’. En definitiva, son dos cosas que actúan de manera sinérgica
porque tener proyectos hace que uno se quiera y, a la vez, lleva a tener más
proyectos, y así sucesivamente. Tener un proyecto de vida o tener un proyecto
concreto te permite alcanzar pequeños momentos de felicidad.
Hay una
virtud que no puede faltar en las personas soñadoras: la perseverancia.
Alcanzar una meta implica un proceso y un tiempo.
Los proyectos no son siempre
medibles y predecibles; pueden tardar varios años. Estamos en un mundo donde la
perseverancia no está vista como un valor. Se vive el cambio permanente y, si
las cosas no salen rápido, se cambia a otra cosa. No se toma en cuenta que los
procesos tienen que respetarse como tales.
Y una vez que se llega, no hay que
quedarse en eso, sino armar otro proyecto o mejorar el anterior. Esa fue mi
forma de vivir toda la vida, nunca pensé que se podía vivir sin proyectos ni
sueños.
Para
poder alcanzar los sueños, es necesario estar convencido/a, además de empezar por
objetivos cortos.
y si bien no existe algo parecido a una receta, es indispensable generar en primer lugar la idea y visualizarla creativamernte pensando en realizarla a través de irle dando forma y estructura a las acciones que se convertirán inevitablemente en diversos proyectos, que se van diseñando en la cabeza.
En segundo lugar, tener fe, rezar, ser humilde y ser consciente de que hay un
ser superior que nos puede ayudar. Luego viene el trabajo, el esfuerzo, hacer
los llamados y la parte técnica de la tarea. También es importante creer que
uno va a poder lograrlo, salir a ganar.
Soñar
es mirar hacia el futuro e imaginar cuál sería el lugar que nos gustaría ocupar
en él.
Lo mejor de los sueños es disfrutar el camino. "Ese borrador inicial se
concreta paso a paso, y disfrutar de eso es sin duda, el gran secreto. No hay que
esperar con ansiedad llegar a un punto determinado, porque esa ansiedad no nos
deja ver el paisaje. Ese viaje implica dibujar, borrar, corregir y redefinir
nuestros anhelos día a día. Esa es la forma de trabajar por nuestros sueños;
disfrutar cada momento, porque así es más fácil elegir y dar el paso siguiente.
No hay un camino directo.
Cómo trabajar para alcanzar los sueños
• Tener pensamientos positivos, para que generen un mapa
mental que nos programe desde la motivación y desde la convicción fuerte a
nivel personal. Pensar que se puede es generar la autoprofecía del éxito. No
dejar lugar a las dudas permite generar el espacio propicio para las
convicciones de que podemos y, así, fortalecemos nuestra vida.
• "Cortar" con los "no puedo" y con el
"procastinar" (dejar todo para después).
• Elegir estrategias de conductas y acciones que sean del
calibre que requiera conquistar nuestro sueño.
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