MÓDULO 1. Vizualización Creativa

MÓDULO 1. Vizualización Creativa
OBJETIVO GENERAL: Aprender a utilizar tu propia capacidad creativa natural de manera consciente mediante técnicas de visualización creativa para generar ideas susceptibles de ponerse en marcha y transformar positivamente la realidad en la que se vive, se convive y se comparte con los demás.

jueves, 20 de febrero de 2014

* Utopías Realizables

Concepto de utopía

El anhelo de mundos ideales y perfectos es tan antiguo como el ser humano. Sin embargo, la invención y descripción de sociedades que lo sean no recibe el nombre de utopía hasta el siglo XVI. Por ello, no es paradójico afirmar que existen utopías desde siempre, incluso antes de que se acuñase este nombre para referirse a ellas.
El término utopía se debe a Santo Tomás Moro quien tituló así una de las obras más importantes de este género. Literalmente significa “no lugar” y, por tanto, designa una localización inexistente o imposible de encontrar. Santo Tomas Moro bautizó con este término una isla perdida en medio del océano cuyos habitantes habían logrado el Estado perfecto: un Estado caracterizado por la convivencia pacífica, el bienestar físico y moral de sus habitantes, y el disfrute común de los bienes.
Sin embargo, Santo Tomas Moro dio a esta isla idílica el nombre de Utopía (“en ningún lugar”), por lo que muchos pensadores han querido ver en esto el deseo de dejar claro que, por muy deseable que fuese un Estado de este tipo, Utopía es un sueño imaginario e irrealizable. Desde entonces suele considerarse utópico lo que, además de perfecto y modélico, es imposible de encontrar o construir.
En general, se puede definir una utopía como un Estado imaginario que reúne todas las perfecciones y que hace posible una existencia feliz porque en él reinan la paz y la justicia. En Utopía hay un importante componente ideal, surgen de los defectos de la sociedad y se basan en las posibilidades de cambio y transformación que ésta tiene en cada momento. Las utopías hunden las raíces en la realidad más auténtica y concreta, aunque sea para criticarlas e intentar transformarla en una cosa mejor. La palabra está ligada estrechamente a utopismo.
'Todas las utopías tienen en común dos rasgos: describen sociedades que están fuera del mundo, en ningún lugar, y describen sociedades cerradas, sin contaminación exterior, inmóviles y férreamente ordenadas. La pretensión que las distingue a todas es la de dibujar las condiciones necesarias para conseguir lo que las sociedades reales jamás muestran: que todos los hombres son iguales. Pero en ese empeño se ignora el valor de la libertad individual, el valor que asoma con más fuerza precisamente con el humanismo renacentista...'

Funciones de las utopías

A pesar de este carácter novelado o ficticio de las utopías, a lo largo de la historia del pensamiento se les han atribuido funciones que van más allá del simple entretenimiento.
  • Función orientadora. Las utopías consisten, básicamente, en la descripción de una sociedad imaginaria y perfecta. Y, aunque para muchos pensadores la realización completa de este sistema sea imposible, algunos de los procedimientos que se describen pueden aplicarse a posibles reformas y orientar la tarea organizadora de los políticos. Aunque la utopía en su conjunto pueda verse como un sueño inalcanzable, para algunos sería útil en orden a señalar la dirección que deben tomar las reformas políticas en un Estado concreto.
  • Función valorativa. Aunque las utopías son obras de un autor determinado, a menudo se reflejan en ellas los sueños e inquietudes de la sociedad en la que el autor vive. Por esta razón, permiten reconocer los valores fundamentales de una comunidad en un momento concreto y, también, los obstáculos que éstos encuentran a la hora de materializarse. Por ello, para muchos autores, las utopías no sirven tanto para construir mundos ideales como para comprender mejor el mundo en el que vivimos.
  • Función crítica. Al comparar el Estado ideal con el real, se advierten las limitaciones de este último y las cotas de justicia y bienestar social que aún le restan por alcanzar. De hecho, la utopía está construida a partir de elementos del presente, ya sea para evitarlos (desigualdades, injusticias…) o para potenciarlos (adelantos técnicos, libertades…). Por eso, supone una sutil pero eficaz crítica contra las injusticias y desigualdades evidentes tras la comparación. Incluso si consideramos que la sociedad utópica es un disparate irrealizable, nos presenta el desafío de explicar por qué no tenemos al menos sus virtudes.
  • Función esperanzadora. Para algunos filósofos, el ser humano es esencialmente un ser utópico. Por un lado, la necesidad de imaginar mundos mejores es exclusiva de la especie humana y, por otro, esta necesidad se presenta de forma inevitable. El hecho de ser libres, de poder soñar con lugares mejores que el que nos rodea y de poder actuar en la dirección de estos deseos está íntimamente conectado con nuestra naturaleza utópica. Ésta es, además, la que justifica el hálito de esperanza que siempre permanece en los seres humanos: por muy injusto y desolador que sea el propio entorno, siempre resultaría posible imaginar y construir uno mejor.

Bajo estas consideraciones, se aprecia que la utopía es por definición irrealizable, pues su instauración requiere de estructuras perfectas y la perfección es sencillamente ilusoria. Es por tanto una meta y no una realidad, una finalidad necesaria que nos abre los ojos y aporta la energía necesaria para impulsar el motor del cambio social, pero que no debería llegar en ningún caso comprometer al mundo en que es alumbrada.

Sin embargo dado que la utopía está detrás de todo aquel que no se conforma con las injusticias, de todos los que se indignan cuando contemplan la represión de sus libertades y, en definitiva, detrás de todo ser humano consciente y comprometido con sus ideales, unos ideales en constante cambio, que deberían moverse, como la utopía, al mismo paso que avanza la humanidad.

Por lo que parece obvio que la utopía es el único instrumento de la evolución social, una herramienta sin la cual difícilmente seriamos lo que somos, habrá que reiterar que no es ni mucho menos una arma inofensiva. Al igual que lo fue la dinamita en su día o la energía nuclear más tarde, su poder constructivo es colosal, pero la facilidad con que se vuelve en contra nuestra, provocando situaciones antes inimaginables, es sencillamente sorprendente.

Así pues, puede considerarse entonces que si el pensamiento utópico sigue presente (y es evidente que sí) en la mente de la humanidad, es porque forma parte de ella. Es por tanto un elemento básico del progreso y su permanencia entre nosotros es, ha sido, y será siempre, el mejor aval de la evolución social. Así pues, cuando alguien se pregunte si la utopía dejará algún día de tener sentido, sólo debe pensar que ésta, es sencillamente un sueño, y como soñar es inevitable, también lo es especular entorno a un mundo mejor.
Finalmente, cabe precisar que por su importancia en la dimensión real de nuestro mundo, la utopía será nuestra única arma para alentar de nuevo a los vencidos y cambiar el mundo que la vio nacer más que nada, porque cuando la voz de la palabra y el poder de las ideas sean el último recurso, de transformar positivamente nuestra realidad , la de cada quien dentro de su propio entorno, directamente en el lugar donde se viva.

Realidades Utópicas

La diferencia entre la realidad y la utopía parece grande pero, sin embargo, muchas veces solamente una linea fina es lo que distingue una y otra cosa.

Nos planteamos metas quizás demasiado grandes, demasiado inalcanzables pero, ¿quién decide lo que es inalcanzable? todos tenemos sueños y, cada uno es quien decide ponerse sus propios límites.
La vida está hecha de pruebas, de superaciones, de retos, cada uno más difícil que el anterior... cada uno más fuerte.

Sin embargo, todos somos como somos. Todos conocemos nuestros límites y sabemos hasta dónde podemos dar. Sabemos distinguir entre qué es una realidad  una utopía... lo que cuesta es saber cuál es nuestra realidad y cuál nuestra utopía.

El Insostenible camino por la Utopía

Ahora, hablemos un poco sobre cómo históricamente hemos ido idealizando el modelo de desarrollo de la sociedad y la economía, ocasionando graves consecuencias en las ciudades, pues ha sido en ellas donde se ha concebido la utopía y se han implantado por lo tanto las mayores reformas. Esta temática suscita controversia, ya que exacerba las discusiones constantes por los efectos desequilibrantes que este pensamiento utópico promovió y promueve aún en la actualidad.

Muchas utopías anteriores y actuales se apoyaron en un modelo de desarrollo que, para distintos expertos, ha sido el mayor causante del alto grado de in-sostenibilidad actual del planeta.

En las últimas décadas se han originado constantes discusiones en torno a la problemática que viven nuestras ciudades, pues es allí donde se hacen más evidentes las disparidades y los grandes cambios de nuestra sociedad. La discriminación social, la destrucción de los recursos naturales, la sobrepoblación en los países pobres y la crisis económica, entre muchas otras, evidencian que el modelo actual es insostenible.

Y es que el interés y la ambición del ser humano por mejorar y acrecentar el potencial de esta gran máquina productiva han provocado grandes desequilibrios, tanto en el plano económico y social como en el natural. 

Desde la Revolución industrial la insostenibilidad social se hace manifiesta continuamente a lo largo de la historia humana, desde entonces ha existido un crecimiento exponencial de la economía extractiva de carácter abusivo y en muchos casos hasta la extinción de recursos y ésto ha traído fuertes repercusiones sociales y medioambientales, por lo que se hace indispensable urgentemente un cambio cultural y de valores que no solamente estimule nuestra creatividad tecnológica y nuestra inteligencia emprendedora, sino también nuestra sabiduría y bondad.

Creer y confiar que a pesar de esta situación socioeconómica derivada de la ambición humana, las condiciones actuales se mantendrán mientras la sociedad no reaccione y busque un cambio en el sistema económico que las origina es simplemente una falacia, un autoengaño.

Y cada vez con mayor intensidad, se demuestra que esta creencia sobre el mantenimiento de la insosteniblidad social, económica y medioamiental del planeta, es una absoluta mentira que por irracional o compulsiva que se pregona que las condiciones prevalecientes hasta hoy, no pueden ser desafiadas y, menos aún, modificadas.

Sin embrago, no dejan de existir personas que buscan crear alternativas que suplan esta dinámica suicida humana y con su potencial transformador de utopías en realidades, en cada invención o descubrimientos nuevos que impulsan en sentido opuesto es decir, en favor de la sostenibilidad, puedan responder con la solución de cualquier problemática derivada de esta misma situación o con la satisfacción de alguna necesidad humana general, o bien despierten incluso alguna otra potencialidad humana nueva, cuyo poder hay que acrecentar, cuya prosperidad resulta esencial para toda existencia viva en el planeta y cuyas operaciones en el tiempo y el espacio por descabelladas, irracionales o compulsivas que sean y/o pareciesen, pueden ser desafiantes y resultar a todas luces, capaces de modificar positivamente el entorno en el presente y para el futuro, por mínima que sea su aportación a la sostenibilidad y por pequeña que sea la territorialidad en la que se asuma y se comprometa a generar el cambio integral benéfico que todos necesitamos para mejorar nuestra actual calidad de vida y preservarla mas allá del tiempo y el espacio en el que cree y recreen nuevas y mejores realidades desde lo local y ante lo global.

Para conocer más sobre este Tema, consulta:

¿Qué es una Utopía?

Apoyo mutuo y cooperación en las comunidades utópicas

Utopías Realizables

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